No hay cosa más gratificante que sentirte bien al cuidar tu cuerpo de la cabeza a los pies. En esta oportunidad vamos a darle el protagonismo a los labios.

Estos se ven afectados por, el sol, temperaturas invernales, altas temperaturas cuando nos enfermamos, algunos labiales pueden secarlos, y el estar constantemente pasando nuestra lengua para «humedecer».
Si, nuestra saliva seca nuestros labios, estos se agrietan y cometemos el grave error de quitarnos la piel muerta y sin intención alguna nos hacemos daño hasta sangrar.

Yo era de esas chicas que me lastimaba los labios. Hasta que descubrí el bálsamo, también se conoce como manteca de cacao. Yo uso la presentación original, ese producto para mí fue la salvación. Y mis labios me lo agradecen todos los días.
Con cariño Angy